¿Por qué es tan importante el tiempo de silla en la elección de una lente intraocular?
Hoy en día disponemos de una gran variedad de lentes intraoculares que podemos implantar durante la cirugía de cataratas o en cirugía facorrefractiva. Entre ellas se incluyen:
- Lentes monofocales
- Lentes EDOF (Extended Depth of Focus)
- Lentes trifocales
- Lentes monofocales plus o monofocales mejoradas
Cada una de estas opciones ofrece ventajas distintas y está indicada para un perfil concreto de paciente. Sin embargo, elegir la lente adecuada no depende solo de las preferencias del cirujano ni del paciente, sino de una combinación de:
- Las características anatómicas y ópticas del ojo
- Los hábitos visuales, expectativas y estilo de vida del paciente
Por este motivo, el tiempo de silla —el tiempo que el médico dedica a hablar con el paciente— es fundamental.
1. Evaluación del ojo: pruebas cada vez más completas
Antes de seleccionar una lente intraocular realizamos múltiples pruebas diagnósticas:
- Biometría de alta precisión
- Estudio de la córnea (topografía, aberrometría, queratometrías)
- Evaluación de la mácula y nervio óptico (OCT)
- Estudio del film lagrimal
- Cálculo de potencia y elección de modelo según la plataforma óptica
Cada una de estas pruebas nos dice si ese ojo es o no un buen candidato para un tipo de lente concreto.
No todos los ojos pueden tolerar bien una trifocal.
No todos los pacientes se benefician igual de una monofocal plus.
Y algunos perfiles ópticos funcionan excepcionalmente bien con una EDOF.
2. Entrevista con el paciente: entender qué necesita de verdad
Tan importante como las pruebas es la conversación médico–paciente.
Aquí analizamos:
- Actividades principales del día a día
- Necesidad de lectura prolongada
- Conducción nocturna
- Uso de pantallas
- Expectativas respecto a independencia de gafas
- Sensibilidad a fenómenos como halos o deslumbramientos
Por ejemplo:
- Un paciente poco lector, muy activo en exteriores o que conduce de noche suele beneficiarse más de lentes con excelente visión lejana (monofocal, EDOF o monofocal plus).
- En cambio, un paciente que lee varias horas al día, realiza trabajos de cerca o quiere máxima independencia de gafas, encaja mejor con una lente trifocal, siempre que su ojo sea anatómicamente adecuado para ello.
3. La nueva generación de lentes: más calidad, menos efectos secundarios
En los últimos años, las tecnologías ópticas han avanzado de forma notable:
- Las lentes EDOF proporcionan cada vez mejor visión funcional a intermedia y lejos.
- Las monofocales plus ofrecen una profundidad de foco ampliada con menos efectos secundarios.
- Las trifocales han reducido significativamente fenómenos como halos, glare y pérdida de sensibilidad al contraste.
Esto permite:
- Resultados visuales más predecibles
- Menos insatisfacción visual
- Mejor calidad de visión global
- Opciones seguras para pacientes que antes no eran candidatos
Por este motivo, incluso pacientes que no necesitan visión cercana absoluta están obteniendo una calidad visual excelente con lentes mejoradas no necesariamente trifocales.
Conclusión
La selección de la lente intraocular ideal no es una decisión rápida, ni debe basarse solo en la refracción o en una preferencia genérica.
Requiere:
- Un estudio minucioso del ojo
- Una conversación detallada para comprender las necesidades reales del paciente
- Y un cirujano que dedique tiempo, precisión y experiencia a este proceso
Este “tiempo de silla” es lo que permite personalizar al máximo la elección, minimizar insatisfacciones y alcanzar la mejor calidad visual posible para cada paciente.